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Spanish by Choice/Novelas Cortas 15
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Novelas Cortas: El Año en Spitzberg, pt. 1 Novelas Cortas 15
Introduction
First part of the short story “El Año en Spitzberg,” which appears in the book “Novelas Cortas” by Pedro Antonio de Alarcón with notes by W.F. Giese. LibriVox recording read by Karen Savage.
Novelas Cortas: El Año en Spitzberg, pt. 1 Novelascortas 15 alarcon
Text
I
Estoy viendo desaparecer hacia el Mediodía el buque ballenero
que me deja abandonado en esta isla desierta, sobre la
arena de una playa sin nombre.
¡Heme aquí solo; solo en un ámbito de mil leguas!
Yo amaba a una mujer.... El demonio de los celos me
mordió el corazón, y he matado a mi rival en desafio....
¡Era un príncipe!...
Y el Gobierno ruso me ha condenado a pasar aquí un
año...; es decir, me ha condenado a muerte.
¡Ah! ¿Por qué no me entregó al hacha[111-2] del verdugo?
¿Por qué hacerme expirar de frío, de hambre, de tristeza, de
desesperación, o disputando mi cuerpo al terrible oso blanco, si
mi delito no era más que uno?
¡Spitzberg!... ¡Estoy en el terrible archipiélago que
ninguna raza ha podido habitar! ¡Me hallo a los 77 grados
latitud Norte, a doscientas sesenta leguas del Polo!
Creo haber oído decir a mis asesinos que esta isla es la del
Nordeste, la más meridional del horroroso grupo, la más templada
de todas.... ¡Cruel compasión..., que prolongará
algunas horas mi agonía!
Ignoro en cuál de estos témpanos de hielo eterno tiene la
Rusia una colonia para la peletería y la pesca de la ballena;
pero lo que sí sé[111-3] es que los colonos emigrarían[111-4]
a la Laponia a fines de Agosto,[112-1] hace dos meses, y no volverán
hasta la primavera...; ¡dentro de doscientos cuarenta días!
¡Estoy, pues, solo, sin hogar, sin amparo, sin víveres, sin
consuelos!
¡Morir! He aquí mi inevitable y próxima suerte.
Hoy es 17 de Octubre.... El frío avanza por el Norte....
Dentro de pocos días me helaré sin remedio.
Entretanto me alimentaré con la caza. ¡Siquiera[112-2] esos crueles
me han dejado una escopeta... «por si quería[112-3] suicidarme
de este modo»! Mataré rengíferos, chuparé hielo y me procuraré
un abrigo entre esas rocas. El inglés Parry[112-4] habitó cabañas
de nieve en el Norte de América a los 73 grados.
¡Ah! Sí...; ¡pero yo estoy cuatro grados más cerca del
Polo, y no tengo fuego para calentarme!
¡Morir! ¡Morir! ¡He aquí mi infalible destino!
II
Han transcurrido seis días.
Una ráfaga de esperanza brilla ante mis ojos....
Me he procurado fuego como Robinsón,[112-5] rozando dos pedazos
de cedro.
Ayer encontré en el centro de inmensa roca una profunda
cavidad muy reservada del frío.
Todos los días mato cinco o seis rengíferos, los despedazo y
conservo la carne entre los témpanos de hielo.
Así se conservará incorrupta hasta el año que viene.
También hago provisión de combustibles. No tengo hacha;
pero el frío me sirve de leñador. Todas las noches crujen algunos
árboles y saltan hechos astillas por el rigor de la helada,
y yo traslado a mi gruta cada mañana miles de estos fragmentos,
que alimentarán mi hogar hasta que me muera.
Voy, pues, a entablar una insensata lucha con el invierno.
¡Porque deseo vivir y volver al lado de los hombres! ¡Porque
la soledad me ha vuelto cobarde!... ¡Porque adoro la
vida!...
III
El frío es ya irresistible....
Ha llegado el momento de encerrarme en las entrañas de esa
peña; de incrustarme en su centro como un marisco en su
concha.
Antes de sepultarme en la que acaso será efectivamente mi
tumba; antes de vestirme esa mortaja de piedra, quiero despedirme
del mundo, de la Naturaleza, de la luz, de la vida....
Camina el sol tan poco elevado en el horizonte, que desde
que sale hasta que se pone(206) no hace más que recorrer su ocaso[113-1]
como luminoso fantasma que da vueltas alrededor de su
sepulcro.
Sus rayos pálidos y horizontales reverberan tristemente sobre
el mar.
Las aguas empiezan a rizarse.... Pronto quedarán encadenadas
por el hielo.
La bóveda celeste ostenta un azul cárdeno y sombrío, que la
hace aparecer como más distante de la Tierra.
El soplo del aquilón quema y marchita las tristes flores que
osaron desplegar aquí sus encantos, y ata con lazos de cristal el
curso de los torrentes.... ¡Helos ya mudos, inmóviles, petrificados
en sus enérgicas actitudes, como trágicos héroes esculpidos[113-2]
en mármol!...
Reina un silencio sepulcral, un silencio absoluto. No se oye
ni canto de ave, ni rumor de corriente, ni suspiro de brisa, ni
columpio de planta....
¡Ni movimiento ni ruido!... ¡Nada! El mutismo del
no ser: he aquí todo. La eternidad y lo infinito deben de parecerse
a estas monótonas soledades, a estos páramos de inacción
y muerte.
El calor de mi sangre, los latidos de mi corazón, el soplo de
mi aliento, el eco de mis pasos, son los únicos síntomas de vida
que ofrece la Naturaleza. Me creo, pues, solo en un mundo
cadáver, en un planeta posterior a su Apocalipsis;[114-1] en la Tierra
misma, pasado el Juicio final....
Hoy tiene el día diez y seis minutos.
Mañana no saldrá el sol.
Mañana me ocultaré yo por seis meses; él por tres.
¡Oh, sol! ¿ Volveremos a vernos?
¡Qué frío tan(207) espantoso!...
La humedad del aire se convierte en agujas de hielo que
punzan mi semblante.
Mi aliento me rodea de una especie de niebla que no puede
elevarse a la condensada atmósfera.
El humo de mi escopeta se dilata también horizontalmente.
Ayer toqué el gatillo sin mis gruesos guantes, y mis dedos
quedaron tan fuertemente unidos al acero que, para separarlos,
hube de dejarme allí la piel.
La sábana blanca que se extiende indefinidamente alrededor
de mí, y las irradiaciones de la luz en ella, hanme producido en
la vista una terrible inflamación....
Pronto vendrá el escorbuto....
¡Oh! ¡Qué espantosa es esta lucha de mi vida con la
muerte de todo lo creado!
IV
En efecto: ayer apareció el sol; no por el Oriente, sino por
el Sur. Trazó en lontananza un ligero semicírculo, y se hundió
al cabo de un cuarto de hora.
Hoy es el 7 de Noviembre, el tremendo día del Spitzberg, el
último en que ve el sol....
Son las once y media de la mañana.
Hace tres horas que un esplendoroso crepúsculo luce en el
remotísimo confín de los cielos.
Mas el sol no aparece....
¡Ah!... ¡Sí!... ¡Helo pálido y entristecido, pugnando
por asomar su frente!...
Pero el disco no se eleva....
El limbo solamente pasa rozando por el límite del cielo y de
las olas....
¡Un momento más, y ha desaparecido!
¡Adiós para siempre, padre de la luz, corona de los cielos,
alma del mundo!
¡Adiós, mi último amigo! ¡Adiós, y vuelve!
V
¿Cuánto tiempo ha transcurrido?
No lo sé.
Mi reloj anduvo una semana: el frío lo paró después, o,
mejor dicho, lo mató.
El frío lo mata todo.[115-1]
Ignoro, pues, qué día es hoy.
Pero ¿qué significa la palabra hoy?
El hoy no existe para mí.
Mi vida carece de horas.
Lo pasado, lo presente y el porvenir forman horrible grupo
en mi imaginación.
Un momento continuo: tal es el tiempo dentro de este
sepulcro.
Si los muertos pensaran en el panteón, padecerían lo que yo
padezco.
Los siglos caminan más de prisa(208) que aquí los instantes.
Un invierno en Spitzberg da una idea de la eternidad en el
infierno.
¡Y qué abismo sin fondo el de mi tenaz meditación!
Mis ideas, indefinidamente desbordadas, explayadas, extendidas
por el páramo de mi no ser,[116-1] concluirán por escapárseme...,
y no me volveré loco.
Vivo náufrago y sin tabla en un océano de negaciones.
Paréceme un sueño la idea de que existe el mundo. Dudo
hasta de mi propia existencia. Mi desesperación es más
cruel que la de los ateos: ellos niegan el porvenir; yo niego
lo presente. Yo no he perdido la esperanza, sino la realidad.
VI
¡Qué lejos estoy de los hombres! ¡Qué olvidado sobre la tierra!
Hacia cualquier parte que dirijo el pensamiento, disto de la
humanidad centenares de leguas.
Mil quinientas millas al Occidente se halla la Groenlandia,[116-2]
continente de hielo que enlaza dos mundos....
Al Norte... ¡no hay más que el Polo!
El Océano Atlántico se dilata por el Sur.... Allá está el
continente europeo, con su perdurable primavera.... Luego
el África, ¡la patria del sol!... Después las zonas antárticas,
gozando ahora de los favores del estío....
Al Oriente, a dos mil cuatrocientas millas de este archipiélago,
sólo se halla la Nueva Zembla.[116-3]
¡Oh! ¡Qué pesadilla descorrió[116-4] en mente humana ilusión
tan negra como la realidad de mi desventura!
VII
El upas, árbol venenoso de la Oceanía,[116-5] no deja brotar ni una
planta en el ámbito que cobija su ramaje.
Donde el caballo de Atila[116-6] sentaba el pie no volvía a nacer
la hierba.
El envidioso no ve más que la sombra del bien ajeno.
El egoísta está siempre asfixiado por falta de otro mundo
que absorber....
El escéptico vive negativamente.
¿Y yo? ¿Qué soy? ¿Qué hago? ¿Cómo vivo?
VIII
¡Cuántos brillantes salones se abrirán en este momento a una
multitud alegre y bulliciosa!
El baile... el amor... la música....
¡Condenación para mí!
Allá imagino un perfumado gabinete, una chispeante chimenea,
alfombras, butacas, pieles, café, ron, tabaco...; una
plática tierna, descanso del placer, incentivo de más placeres...;
una alcoba tibiamente alumbrada, un lecho mullido y el
sueño de la felicidad....—¡Ay, mi Alejandra!
Pero no.... Estoy en San Petersburgo. Es una tarde de
Mayo. Tomamos el sol en embalsamados jardines. La gente
ríe, habla acá y allá, me saluda....—¡Alejandra! ¡Alejandra
mía!
¡Tampoco!
¡Ah! ¡qué perdurable noche!...
¿Cuándo llegará mañana?
IX
Nuevas eternidades han rodado sobre mi cabeza.
Duermo mucho.
¿En qué hora, en qué día, en qué mes me encuentro?
¿Ha pasado ya un año, o una semana solamente?
¿Abulto yo el tiempo con la imaginación, o no lo siento pasar
y lo achico?
¿De qué pecan[117-1] mis cálculos? ¿de exagerados[117-2] o de cobardes?
¡Oh! ¿Qué es este tiempo sin medida, pro indiviso,[118-1] sin cronómetro,
sin día ni noche, sin sol, luna ni estrellas? ¡Es el
caos; es la nada con un solo sér, como mi pobre espíritu, abismada
en el eterno vacío!
Me he puesto a veces las manos sobre el corazón; he sumado
luego los latidos que he contado en distintas ocasiones, y ha
pasado de un millón la suma total.
¡Un millón de latidos!... ¡Un millón de segundos!...
¡Once días y medio!
¡Y luego se deslizan los años de nuestra ventura como pájaros
por el aire, sin dejar rastro en la memoria!
¡Cuántas veces me vió el crepúsculo de la tarde al lado de
mi adorada, y llegó la noche, y pasó, y rayó el día..., y toda
esta cantidad de tiempo no fué otra cosa que una larga
mirada!
¡Oh! ¡cuántas inmensidades contiene un minuto de dolor!
Y ¡cuan pasajera es una inmensidad de dicha!
X
Las rocas crujen sobre mi cabeza.
Parece que la isla va a partirse en mil pedazos.
Este debe de ser el vendaval del equinoccio....
Es decir, que Marzo habrá[118-2] mediado ya y que el sol lucirá
en el horizonte....
¡Voy a salir! ¡Quiero ver el cielo! ¡Quiero ver el sol!
Pero ¿qué oigo?
Los osos blancos rugen terriblemente.... ¡Mejor!
¡Lucharemos!...
¡También yo tengo hambre de sangre caliente, de carne que
palpite entre mis uñas!
Cojo la escopeta; rompo el hielo que obstruye la entrada de
esta gruta, y salgo....
¡Extraña debe ser mi aparición entre las nieves! ¡Pareceré
una fiera que deja su cubil, un monstruo que sale del infierno,
Lázaro[119-1] que se levanta de la tumba!
Notes
(The first figures refer to the original pages of text, and second figures to the reference figures in text).
111-1: Spitzberg: Spitzbergen, a group of islands in the Arctic
Ocean north of Norway.
111-2: al hacha: cf. note al ave, p. 25, 3.
111-3: lo que sí sé: sí (yes) is often redundantly used to
emphasize a verb.
111-4: emigrarían: cf. note no habría andado, p. 8, 6.
112-1: a fines de Agosto: the plural forms fines, mediados, and
principios are used in indefinite reference to end, middle, and
beginning of the month, year, etc.
112-2: Siquiera: at least.
112-3: por si quería: in case I wished.
112-4: Parry: the English explorer who made various Arctic
exploring expeditions between 1811 and 1827.
112-5: Robinsón: Robinson Crusoe.
113-1: recorrer su ocaso: revolve around its setting point.
113-2: esculpidos: cf. note estupefacto, p. 9, 1.
114-1: posterior a su Apocalipsis: after the Apocalypse (the end
of the world). This is the Greek title of the Book of Revelation.
115-1: lo mata todo: kills everything. Lo... todo as object of
a verb is often equivalent to everything.
116-1: mi no ser: the non ego.
116-2: Groenlandia: Greenland.
116-3: Nueva Zembla: Nova Zembla, a group of two islands in the
Arctic Ocean, north of Russia.
116-4: descorrió: infused.
116-5: Oceanía: Oceanica, the collective name of the islands of
the Pacific.
116-6: Atila: Attila, king of the Huns, who devastated Europe
about the middle of the fifth century.
117-1: ¿De que pecan?: in what respect are they wrong (lit. do
they sin)?
117-2: de exagerados: (i.e. pecan de exagerados) they have the
fault of being exaggerated.
118-1: pro indiviso: (Latin) undivided.
118-2: habrá: cf. note no habría andado, p. 8, 6.
119-1: Lázaro: for the story of the resurrection of Lazarus, see
the Gospel of John, xi.
Idiomatic Commentary
(Review 48, 167, 185, 32).
(Review 64, 1, 7, 60, 77, 9, 46).
206. ¿Se pone el sol o sale? — Is the sun setting or rising?
(Review 12, 98, 92).
207. ¡Qué cielo tan hermoso! — What a lovely sky!
(Review 39, 77, 48).
208. Camina muy de prisa. — He goes very rapidly.
(Review 64, 47, 197, 12).
(Review 61, 15).
(Review 29, 32, 59, 132, 45).
(Review 59, 97, 149, 56, 93, 77, 99, 207).
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