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Spanish by Choice/Novelas Cortas 16
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Novelas Cortas: El Año en Spitzberg, pt. 2 Novelas Cortas 16
Introduction
Second part of the short story “El Año en Spitzberg,” which appears in the book “Novelas Cortas” by Pedro Antonio de Alarcón with notes by W.F. Giese. LibriVox recording read by Karen Savage.
Novelas Cortas: El Año en Spitzberg, pt. 2 Novelascortas 16 alarcon
Text
XI
¡Me he engañado miserablemente!
Creía hallarme en la primavera; esperaba ver el sol; contaba
con que habrían transcurrido cuatro o cinco meses...,
¡y me hallo con el invierno, y es de noche, y estamos en Enero,
a juzgar por la disposición de las estrellas!...
¡Aun no ha mediado mi sufrimiento, cuando yo no podía
sufrir ya más!...—¿Qué va a ser de mí?
He allí la luna en el cénit obscuro del firmamento....
Parece una blanca paloma venida de otros horizontes a visitar
un mundo olvidado por el Criador....
¡Doloroso espectáculo!
Por donde quiera(209) que miro, veo sólo un interminable páramo,
una soledad sin límites....
El mar helado, y cubierto además de nieve, no se diferencia
de la tierra.
Los elementos se confunden aquí como las horas de mi ocio.
Todo ha mudado de sitio, de forma, de color.
El valle está repleto de nieve y nivelado con el monte.
El árbol se asemeja a una campana de cristal.
La superficie del Océano no es lisa: fantásticas breñas de
hielo la cubren.
Y todo está mudo, blanco, frió, inmóvil.
¡Qué monotonía tan desesperadora!
El cielo aparece negro al lado de la reverberante claridad
de la luna y de la nieve.
Las estrellas se ven tan lejos y tan atenuadas que parecen,
pertenecer a otros mundos.
Mas ¿por qué se extiende de pronto una obscuridad densísima?
¿Por qué las estrellas fulguran en la sombra con un brillo
desusado?
¿Qué es esto?
Desbórdase de la luna un océano de claridad; la blanca
sábana que envuelve la creación refleja una luz intensa; la lontananza
del horizonte se rasga y se prolonga....
En seguida las tinieblas se tornaron espesísimas.
¿Qué misterio se obra en la Naturaleza?
¡Oh! ¡La aurora boreal!
El Septentrión se inflama con mil luces y colores; una
llamarada de oro y fuego inunda el espacio ilimitado; las soledades
se incendian; los monolitos de hielo brillan con todos
los matices del arco iris. Cada carámbano es una columna de
topacio; cada estalagmita una lluvia de zafiros. Rásgase la
penumbra, y descúbrense océanos de claridad.... ¡Allá
adivino el Polo alumbrado intensamente, erial solitario que
ningún pie humano llegará a hollar nunca! Y en aquella
región de continuo espanto creo divisar el eje misterioso de
la Tierra....
Único espectador de este sublime drama, caigo instintivamente
de rodillas....
¡He aquí los confines del Globo trocados en esplendoroso
templo, en una capella ardente[120-1] en un sagrario de purísimo oro
derretido!
Dominando tan vasta iluminación álzanse columnas de llama
aérea, arcos de divina lumbre, bóvedas de flámulas desatadas....
Así se conciben la cuna del rayo, el manantial de la luz,
el lecho del sol en la fulgente tarde....
¡Cuánta vida, cuánto ardor, cuánta belleza en el universo!
¡Qué lujo de fuego y de colores, después de tanto tiempo en
que mis ojos sólo vieron la atonía del color y de la existencia!
Pronto se concentran en un punto tantos ríos de ebulliciente
claridad, y fórmanse mil soles de fuegos fatuos, que se apagan
sucesivamente, como la iluminación de terminada fiesta. Los
prismas se decoloran: la escarlata amarillea: la púrpura toma
un tinte violado....
¡Otra vez desolación y tinieblas!
El meteoro ha desaparecido.
XII
Heme de nuevo en mi sepulcro.
El ocio y el frío combaten otra vez mi cuerpo y mi alma.
¡El ocio! Acurrucado frente a[121-1] la hoguera paso unas horas
sin medida....
Mis ojos se nutren de la llama: mi corazón respira olas de
fuego. Sin este fuego no fluiría mi sangre.... El ocio y el
frío son una misma cosa.
Y pasa el tiempo....
Ya[121-2] pienso en nimiedades, en frívolas relaciones de un
átomo de ceniza con un átomo de lumbre: ya se desentumecen
mis ideas, y recorro el mundo de una ojeada.
Mi niñez y mis amores; toda la historia de mi vida pasa
ante mi imaginación....
Cuando salga de aquí, si lo consigo, habré nacido de nuevo.
El frío y el ocio han cristalizado otro sér con los despojos
de mi sér pasado.
¡Cuánto profundo y asolador pensamiento, cuánta negativa
ciencia adivinada sacaré de esta prisión!
La soledad me ha engrandecido de un modo horrible,
espantoso....
He visto el mundo y la sociedad tan a lo lejos, en tan
graduada perspectiva, que he adquirido el conocimiento exacto de
todas las cosas.
¡Cuánta pequeñez he dejado de apreciar!... ¡Pequeñeces
que allá juzgaba de alta transcendencia!
¡Oh! ¡Si vuelvo al mundo viviré soberanamente, sin que
el velo de la preocupación me oculte la felicidad, sin que la
costumbre me aprisione entre sus redes! ¡Qué invulnerable
me hizo la desesperación!
Entre mi corazón y el mundo no hay ya ningún lazo: el
hielo nos separó para siempre.
¡Yo soy yo! Todos los hombres son una unidad, y yo soy
otra.
¡Yo soy, pues, un mundo! ¡Un mundo rival de aquél!
¡Yo lo aplastaré mañana bajo mi egoísmo, como él me arrojó
ayer de su seno!
Yo era humilde: yo quería mi puesto en aquella familia de
hermanos; yo abdicaba mi individualidad por conseguir solidaridad
en un poco de amor.... Hoy me han endurecido
mi pensamiento y su crueldad. ¡Guerra a muerte! ¡Me
basto contra todos!
¡Tengo frío en el alma como en el cuerpo!
XIII
Después de otra eternidad de inacción, que así puede haber
sido un día como un año (pues no tengo conciencia de mi propia
vida), abandono de nuevo esta caverna.
El frío material es insoportable....
¡Oh!... ¡qué duda tan espantosa llevo en el cerebro!...
¡Acabo de pensar que acaso habrá transcurrido ya el verano;
que bien puedo encontrarme con nuevas nieves; que quizás
ha empezado otra noche de dos mil doscientas horas!...
¡Ah!... Este pensamiento me hiela el corazón y el alma.
He salido de la gruta.
¡Aún es de noche!
¡Tremendo problema!... ¿Qué noche es ésta que estoy
mirando?
¿Es que(210) no ha concluido el invierno de mi condena?
¿Es que ha empezado otro?
¿En qué año me encuentro?
XIV
¡Oh ventura! ¡El horizonte se tiñe de color de rosa hacia
el Mediodía!
Dijérase que la aurora boreal brilla en el punto opuesto de
la bóveda celeste....
Pero no es la fatua aurora boreal.... ¡Es la verdadera
aurora, la aurora del día!...
El aliento del Ecuador enrojece las brumas del Océano....
Los hielos sonríen por todas partes al recibir las caricias de
la primera alborada....
Las estrellas se borran en el cárdeno firmamento....
La luna se oculta por el Septentrión....
¡Está amaneciendo!
¡Salve, primera luz del alba!
¡Salve, rayo perdido del astro deseado, que vienes a alegrar
estos desiertos!
¡Salve, cabello luminoso, desprendido de la dorada frente
del sol!
¡Ya es de día!
Así despertaría el mundo el día de la creación.
Así saldría la creación de las tinieblas del caos.
Así renacería la especie humana cuando volvió la paloma al
arca de Noé[123-1] con el ramo de oliva.
En cuanto a mí, hoy despierto de la nada del no ser, de esa
negación sin nombre en que he vivido tantos meses.
Hoy sacuden mis sentidos su letargo, y la luz turba la monotonía
de la noche y de la nieve.
Hoy renazco a la vida, y ese rayo matinal que colora el
Oriente viene a ser el iris que me presagia mejores días.
Hoy, en fin, se reanuda mi dulce consorcio con la esperanza
de vivir.
Una hora ha durado la alborada.
Hubo un momento en que me pareció que el sol iba a
salir....
La cerrazón de niebla que entolda el horizonte amenazaba
romperse....
Todo ha desaparecido.
He contemplado, pues, sin intervalo alguno el crepúsculo de
la mañana y el de la tarde. ¡Espectáculo grandioso! Mi
corazón rebosa de entusiasmo y de alegría.
Hoy debe ser el 4 de Febrero.
XV
Día 5.[124-1]
Los resplandores del sol han durado hora y media.
La cúspide de una montaña elevadísima ha reflejado por un
momento los rayos del sol.
¡Yo lo veré mañana!
XVI
¡El sol! ¡El sol!
¡Al fin has brillado ante mis ojos, astro divino, manantial de
luz, foco de la vida!
¡Cómo me alegra el alma esta corta visita que hoy haces al
Spitzberg!
¡Bendito seas mil veces, rey de la Naturaleza, coronado de
rayos y vestido de oro, que te anuncias al mundo con la risueña
aurora y te despides con el melancólico suspiro de la tarde!
¿Qué son las estrellas sino tu brillante séquito, tu numerosa
corte, que tarda una noche entera en desfilar por los cielos?
XVII
Han transcurrido tres meses más, abreviados por la
esperanza.
¡La primavera! La diosa de los perfumes y de la armonía
sonríe ya en el cielo, en la tierra, en el mar y en el ambiente.
Todo vive; todo se agita; todo se alegra.
El sol acaba de ocultarse por el Norte: ¡dentro de una hora
volverá a salir!
Pasado mañana, que deberá ser el 5 de Mayo, empezará el
día de tres meses, durante el cual vendrá algún buque groenlandero
a este archipiélago, y me volverá al mundo habitado
por los hombres.
En este instante iluminan la tierra cinco distintos resplandores:
el crepúsculo de la tarde, la claridad del amanecer, un
perdido destello de la agonizante aurora boreal, el moribundo
resplandor que desde el Sur envía la menguada luna, y la vacilante
luz de las remotísimas estrellas.
El blinc, o sea la refracción de la nieve, mezcla su fulgor a
tantos fulgores, dando a la Naturaleza cierto vislumbre
fantástico.
XVIII
He aquí a la Creación[125-1] revestida de todos los encantos que
se atreve a desplegar en esta latitud.
El mar ha roto sus cadenas de hielo y mece en lontananza
sus verdes olas.
El viento ha recobrado elasticidad.... ¡Siquiera el ruido
es ya una distracción en esta ociosidad perdurable!
Óyense hacia el Norte estruendos misteriosos....
Es que se hunden los alcázares de cristal que edificó la mano
del invierno.
Incesantemente se deslizan por el Océano, viniendo del Polo,
mil flotantes islas, que pasan ante mis ojos como fantasmas, hijos
del espanto de estas regiones, o como ambulante cordillera....
Son témpanos de hielo que desharán mañana las brisas del
Círculo polar.[126-1]
Esto sucede en el Océano. En la tierra todo sonríe, murmura,
canta y se desenvuelve.
Las campiñas se cubren de cierta verdura, algunos vegetales
cuelgan por los laderos de las montañas, y hasta en la nieve
brotan amarillos fresales.
Mil cascadas y torrentes, formados por el deshielo, corren,
saltan y se derrumban con alegre estrépito, comunicando al aire
estremecido placidísimos rumores.
Las adormideras blancas y las doradas siemprevivas inclinan
sus lánguidas cabezas sobre la espuma de las aguas como náyades
voluptuosas.
Los cedros seculares y los desgajados abetos se cubren de
obscuras hojas.
El liquen festonea los zócalos de las montañas.
Donde quiera hay variedad, colores, vida, movimiento.
La isla canta, el mar se lamenta, la atmósfera murmura....
¡Magnífico concierto!
El burgomaestre, el buitre polar, arroja su prolongado grito.
Los mallemaks[126-2] trinan con blanda melodía.
Los rotger modulan su patético gorjeo, semejante al arrullo
de la tórtola.
El apura-nieves, el pájaro de oro, revolotea de acá para allá,
como una estrella sin destino.
¡Qué transformación, qué resurrección tan admirable!
Y, sin embargo, esta primavera sería aterradora comparada
con el más rudo invierno de Escocia.[126-3]
XIX
¡Ah! ¿Qué es aquel punto negro que se destaca sobre los
confines del Océano, bajo la cúpula azul del firmamento?
Mi corazón late con una violencia irresistible.
¿Me habré engañado?
¡Gracias, Dios mío! ¡Es un buque ballenero!
Viene hacia aquí....
Irá al estrecho de Henlopen, y pasará a un cuarto de milla
de esta isla.
Mi escopeta le avisará....
¡Me he salvado!
¡Desesperación!
El frío ha destruido el organismo de mi escopeta.
¡No podré hacer señal a ese buque!
Lo estoy viendo.... Dista de aquí una milla.... Es un
groenlandero....
—¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro!
¡Ah! No puedo más:(211) mi voz enronquece.... ¡Estoy
tan extenuado!...
—¡Socorro!...
¡No me oyen!
¡Oh, estar tan cerca de los hombres y no salvarme!
¡Ver el puerto después del naufragio, y morir sin tocar la
orilla!
¡Morir, como Prometeo,[127-1] encadenado en una roca!
¡Morir después de un año de martirio; después de haber
comprado la vida con diez meses de sepultura!
¡Y no hay remedio!
¡Ya doblan el cabo de Henlopen!...
¡Desaparecieron!... ¡Ay!... ¡Desaparecieron!
¡Tremenda ironía de mi destino!
¡Necio de mi,[127-2] que me reconcilié con la esperanza!
¡Necio de mí...que!... ¡Ah! No huyas de esa manera ante
mis ojos, Dios mió!
¿Y qué?
¿He de confiarme de nuevo a una suerte cruel que se burla
de mis lágrimas?
¡No!
Estoy decidido.
Yo mismo me daré la muerte.
Esto es mejor que pasar otro invierno enterrado vivo en un
sepulcro.
¡Los sepulcros se han hecho para los muertos!
XX
A bordo del Grande Esberrer.
Día 8 de Agosto.
Camino hacia los lares patrios.
Acabo de perder de vista(212) la última montaña del Spitzberg.
El buque que me ha recogido es el mismo que ví alejarse
hacia el estrecho de Henlopen.
Cuando me desangraba por cuatro cisuras que me hice en
pies y manos, la tripulación del Grande Esberrer, que había
desembarcado en otra rada de la isla del Nordeste, me encontró
tendido en tierra y me salvó la vida....
Llegué al Spitzberg a la edad de diez y nueve años, y he permanecido
allí diez meses. Sin embargo, los marineros que me
acompañan, al ver encanecidos mis cabellos, mi frente surcada
de arrugas y mis ojos tétricos y apagados, me creen llegado a
la edad de treinta y cinco o cuarenta años....
Guadix, 1852.
EPÍLOGO.—DEDICATORIA
A MI BUEN AMIGO EL SR. D. JOSÉ J. VILLANUEVA
Te remito un puñado de canas de mi cabeza.
El papel en que van envueltas es mi fe de bautismo.
Por ella verás que tengo veintiún años: de consiguiente,[129-1]
tenía diez y nueve cuando escribi el anterior monólogo.
Dice un refrán que por todas partes(213) se va a Roma.
Y yo añado que por cualquier parte se va a Spitzberg.
Este epílogo es también la dedicatoria de la presente obrilla.
Recíbelo todo con indulgencia, y devuélveme la fe de bautismo.
Madrid, 1854.
Notes
(The first figures refer to the original pages of text, and second figures to the reference figures in text).
120-1: capella ardente: (Italian) place where a dead body lies in
state amid burning tapers.
121-1: frente a: in front of.
121-2: Ya... ya: now... now.
123-1: Noé: Noah (cf. Genesis, viii).
124-1: Día 5: (sc. de Febrero).
125-1: a la Creación: this is the direct object of he aquí (=
behold). The preposition a, regularly used before the personal direct
object, may be used before things also when personified. Cf. p. 61, last
line.
126-1: Círculo polar: Arctic Circle (66-2/3° N. latitude).
126-2: mallemak, etc.: retain the original name in translating.
126-3: Escocia: Scotland. Cf. note estupefacto, p. 9, 1.
127-1: Prometeo: Prometheus, who was chained to a rock by order
of Jove for stealing fire from heaven.
127-2: ¡Necio de mí!: cf. same note, p. 13, 1.
129-1: de consiguiente: the usual phrase is por consiguiente.
Idiomatic Commentary
209. Por donde quiera que vaya. — Wherever he may go.
(Review 50, 22, 3).
(Review 83, 113, 77, 54, 112, 61).
(Review 96, 45, 57, 15).
(Review 56, 15, 53, 99, 81).
210. ¿Es que ha empezado? — Has it begun (lit. is it (true) that it has begun)?
(Review 80, 59).
(Review 60, 57, 48, 12, 33, 59).
(Review 9, 209, 207).
(Review 15, 16, 197, 101, 83).
211. No puedo más. — I can do (or stand) no more.
(Review 40, 18, 98, 112, 61, 9, 57, 53).
212. Lo perdí de vista. — I lost sight of it.
(Review 168, 85).
213. Iban por todas partes. — They went in every direction.
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